Sur
Cultural:
Qué significó para nuestro país y su gente, en
especial para el interior "perder el tren", después
de la experiencia privatizadora?
Juan Carlos Cena: Una
tragedia. Cientos de pueblos dejaron de recibir agua y comunicación.
No circularon más los trenes que transportaban agua, se clausuraron
ramales y se suspendieron diagramas de trenes locales.
Como consecuencia de ello comenzó el despoblamiento y desintegración
de esos pueblos. Los trenes de cargas que recogían los productos
que producían las economías regionales, dejaron de funcionar.Esta
es la otra cara de la moneda que nadie apunta: el Déficit Bruto
Interno.
El ferrocarril ya no es más un servicio público, ahora
es privado con fines de lucro. No cumple más una función
social, ya no va a todas partes, ha dejado pueblos sin agua, sin comunicación,
su ausencia ha dejado en estado de quebranto a las economías
regionales por la desconexión territorial.. Por todo esto, y
más, es una tragedia, sin contar el padecimiento de los 85.000
cesanteados, más los trabajadores de las empresas que eran proveedoras
del ferrocarril como Materfer, Grandes Motores Diesel, Rectificaciones
Buenos Aires, y así.
Sur
Cultural: ¿Quienes
ganaron con este negocio increíble?
Juan
Carlos Cena: Los
que se favorecieron fueron los empresarios que pertenecen a la industria
del transporte automotor. La ofensiva comienza en tiempos del gobierno
de Frondizi, cuando este convoca al general Larkin, representante del
Banco Mundial. Los ferroviarios resistimos con una huelga de 42 días
en 1961. Se paró, pero la ofensiva continuó en forma sistemática
hasta que se concretó en tiempos del menemismo, pero antes, se
ensaya el mismo proyecto cuando gobernaba Alfonsín: Fracasaron
por nuestra resistencia. En forma paralela se instalaban 23 fábricas
de automóviles y camiones, toda una distorsión.. En ambas
oportunidades el Banco Mundial fogoneó los proyectos. Fueron
cómplices, los intelectuales, economistas, profesionales de todas
las especies, políticos y gremialistas y un sector de la sociedad
que aplaudió las privatizaciones.
Sur
Cultural: ¿Es
una utopía pensar en el regreso del tren a nuestro territorio
y reinsertarlo en el proceso productivo de la Argentina? (Léase
infraestructura, presupuesto, mano de obra, políticas de estado)
Juan
Carlos Cena:
No,
no es una utopía y, si lo fuera, habría que ir en su búsqueda.
Es una necesidad política, económica y social volver a
reinsertarlo. Tiene que ver con el desarrollo económico del país.
Debe regresar como era antes: Un sistema integrado de transporte ferroviario,
de industria y comunicación, que vuelva a integrar el país.
Que sea un servicio público, para que eso ocurra debe volver
al Estado, como en todos los países del mundo desarrollado. Sólo
una administración (gobierno) con sentido nacional, sobre el
Estado Nacional, puede llevar esa utopía a concretarla, a un
buen andén. Pero digo y afirmo, que el ferrocarril volverá
a surcar nuestro territorio; a pesar de todo, porque el retorno del
ferrocarril es un mandato nacional.
Sur
Cultural:
En todo caso ¿Que debe suceder para que esto sea una
realidad, más allá de los intentos "tibios"
del gobierno en este sentido?
Juan
Carlos Cena: El
ferrocarril es un bien nacional, por eso todos debemos involucrarnos
en su recuperación. Nada mágico puede ocurrir si no interviene
el pueblo en su conjunto, especialmente los habitantes del interior
del país, nada va a venir de arriba. En este momento hay dos
ferrocarriles: el ausente y el presente. La ausencia está en
el interior, el presente en la Capital Federal subvencionado por toda
la Nación. Este gobierno ni siquiera tuvo intentos tibios de
proyectar un plan serio sobre los ferrocarriles.
Sur
Cultural:
Desde tu experiencia ¿Es posible diagnosticar el futuro
de los trenes que no sea solo para el turismo nacional o internacional?
Juan
Carlos Cena:
El ferrocarril es, en todo el mundo, un sistema integrado de transporte
ferroviario, y el turismo como parte de esa integración. El ferrocarril
va a regresar pero no de la mano del turismo, sino de un proyecto nacional,
repito, que no hay en la actualidad.
Sur
Cultural:
Aquí en Córdoba se reinstaló el tramo Córdoba-Villa
María, con cierto éxito. Existen planes de unir Rosario
y Capital Federal como transporte de pasajeros. Se va a generalizar
este fenómeno o será solo una muestra para los nostálgicos?
Juan
Carlos Cena:
No se si llamarlo éxito, es más mediático que concreto,
como todas las inauguraciones. Creo que solo es un intento comercial,
como los trenes a Tucumán, a Posadas, en estos dos últimos
casos, fueron aventuras de aventureros. Como los trenes que corren una
vez por semana Córdoba-Retiro y viceversa, una vez por semana,
y tarda 6 horas más que cuando era estatal y corría todos
los días de ida y vuelta.
Esto no merece más comentarios: Como el que iba a Capilla del
Monte, que podría haber sido turístico. El eficientismo
privado fracasó y se bajó del tren.
Sur
Cultural:
Cuéntale a los lectores de Sur Cultural alguna anécdota
como la que mencionas en tu libro "El GuardaPalabras" respecto
de los ferroviarios, por ejemplo el "carnaval del amianto"
o bien alguna experiencia personal que haya impactado tu sensibilidad
como dirigente en alguno de tus viajes o como simple defensor del tren,
los ferroviarios y nuestra gente.
Juan
Carlos Cena:
Anécdotas tengo varias, pero algunas me marcaron. La primera
es cuando ingreso al ferrocarril en Talleres Córdoba en 1950.
Tenía pantalones cortos. Un solo par de largos con tiradores,
confeccionado por mi vieja de un casimir viejo de un traje de mi Padre,
eran horribles, pero eran los primeros largos. Este, el Viejo, me permitía
usarlos sólo cuando me portaba bien, ahí era deficitario…imposible
presumir con pantalones cortos. El día del ingreso al ferro,
me dan un jardinero y una camisa color caqui. El jardinero era largo,
digo, el ferrocarril me puso los largos. Era un niño camino a
la adolescencia y la emoción quedó para siempre en mí,
como dicen los escrutadores de almas(los psicólogos), como una
fijación infantil. Para muchos les parecerá un infantilismo,
no los desmiento…tuvimos todos una alegría inmensa, el
ferrocarril nos hacía hombres, nos emparejaba… reíamos
y cantábamos como pájaros en plena primavera.
Por eso siempre digo que no es lo mismo haber trabajado en el ferrocarril
que Ser ferroviario. Los ferroviarios luchamos hasta el final defendiendo
y tratando de impedir la destrucción del ferrocarril, a través
de las privatizaciones, dejando en esa resistencia jirones de vida.
Nuestra ciudadela blindada cayó en las últimas huelgas
de 1991 y 1992.
Una reflexión final.
Juan
Carlos Cena:
La historia de los ferrocarriles en la Argentina la debemos enmarcar
dentro del desarrollo de un país colonial, y la conformación
de un Estado colonizado con influencia inglesa. Es una historia signada
por subsidios, créditos, facilidades, regalías de tierras,
prebendas y saqueos. Sobre la nacionalización hay opiniones diversas.
Como hecho político fue positivo, los ferrocarriles pasaron a
manos del Estado. No se puede imaginar el desarrollo de una comunidad
que no cuente con un sistema de transporte adecuado, armónico,
integrado. El objetivo básico de cualquier Estado en ese sector
es: transportar eficientemente, al más bajo costo social para
la Nación.
EL FERROCARRIL ES UN SISTEMA INTEGRADO
DE TRANSPORTE, DE INDUSTRIAS Y COMUNICACION, ES UN SERVICIO PUBLICO
Y CUMPLE UNA FUNCION SOCIAL, QUE ENTRE SUS CARACTERISTICAS PRINCIPALES
FIGURAN LA DE TRANSPORTAR TODO A TODAS PARTES Y EN TODO TIEMPO, CON
LA REGULARIDAD OBLIGADA DE SUS SERVICIOS
JUAN
CARLOS CENA Comienza su vida laboral en Talleres Córdoba
en 1950. Ingresa a la Escuela Fábrica Nº 12 como aprendiz
calderero, terminando sus estudios en ese establecimiento como Especialista
Eléctrico en Locomotoras Diesel. En las Oficinas Centrales del
Ferrocarril Belgrano trabaja en la División Materiales del Dpto.
Mecánica, especializándose en Gestión de Stock,
continúa su especialización en Planeamiento, Control de
Gestión y Evaluación. Secretario del Centro de Estudios
Ferroviarios - CADEF -, 1968. Termina sus estudios universitarios como
Lic. en Sistemas, en el Centro de Altos Estudios de Ciencias Exactas.
A los 18 años ingresa a la Resistencia Peronista después
del golpe del ´55.Organiza con otros compañeros las Comisiones
Clandestinas Ferroviarias, resiste el decreto 5324 que reglamenta la
militarización de los ferroviarios. Estuvo exiliado en México
a partir de 1980. En 1984 es elegido por dos mandatos consecutivos como
Secretario General de APDFA-Organismo Central de Capital Federal. Participa
en las huelgas de 1991-92 contra las privatizaciones.
Fue director del CIFYT –Centro de Investigación de Estudios
Ferroviarios y del Transporte, la Seccional Organismo Central. Coordinador
General de la Escuela de Formación Sindical de Luz y Fuerza 2003
y 2004 Escuela de Capacitación de Gremios cordobeses. Es integrante
del cuerpo de investigadores del área del archivo de la Comisión
Provincial de la Memoria. Es autor de: El Guardapalabras,
memorias de un ferroviario, El Cordobazo,
una rebelión popular, El Ferrocidio,
donde la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación,
con fecha 30 de junio, en su Art. 1º dice- Auspiciar y Declarar
de interés cultural al libro El Ferrocidio del escritor Juan
Carlos Cena, publicado por la Rosa Blindada y en Imprenta Cronicas del
Terraplen. Los Derechos Humanos conocieron su paso por la Cátedra
de Derechos Humanos de Buenos Aires.